No se equivocó la poeta residente Consuelo Iturraspe cuando indicó como primera consigna del Taller Las Intuiciones traer y compartir un poema de otro autor o autora que nos sirviera de presentación personal. Un poema, comentó al inicio de la clase, que de cierta manera pudiera hablar de nosotros más que nosotros mismos.
Y así fue. Sonia Scarabelli habló por la propia Iturraspe del “arte de silbar”; Nicanor Parra plantó junto a Brenda su “manifiesto” antipoético, y Roberto Juarroz nos recordó en compañía de Joaquín que “hay que vivir lo que no tenemos”. Xu Lizhi, con ayuda de Fernando, se tragó frente a todos “una luna de hierro” antes de que Juliana Spahr —cómplice de Daniela— mostrara cómo “nuestros corazones tomaron la forma de remolinos”.


Poetas al fin, no faltó en el encuentro el impulso “de llorar a la lágrima viva”, con el filo de Oliverio Girondo y la asistencia de Matías, ni la potentísima imagen del “cielo nacido tras la lluvia”, dibujada por la dupla Verónica-Teillier.
Felipe develó sin pudor “Las contradicciones” que dictaba La Avellaneda y hasta hubo tiempo para encontrar a “Godzilla en México”, con la lupa de los detectives Alan y Roberto Bolaño. La Pizarnik, impetuosa, tomó la palabra dos veces, secundada por Antonia y Cato; actitud que imitó Teillier, quien ocupó su segundo turno gracias a Sebastián.
En un guiño a la primera residencia poética de la Cátedra, llegó Rosabetty Muñoz, de la mano de Cristian, para vindicar a las ovejas felizmente descarriadas; mientras que el equipo de Camila y Emily Dickinson mostraron “nuestra parte de noche”. Gracias a Gabriela y Marina Arrate saboreamos “este lujo de ser”, al tiempo que Sebastián se aliaba a Gil de Biedma contra el propio Gil de Biedma; y el tándem Idea Vilariño-Sofía cortaba el aire con su “Ya no”.


¿Cuál será nuestra tarea para propiciar la contingencia del poema?, preguntó la docente Iturraspe. La provocación quedó flotando. La directora Mariela Fuentes Leal lo había dicho al inicio de la cita: se trata de un espacio para cuidar y querer, en el que la Cátedra tiene muchas expectativas: desde este instante primigenio hasta la lectura final en enero próximo. ¡Avanti!