Como las luces largas de los automóviles, que penetran la oscuridad antes que el vehículo mismo logre llegar; la poesía alumbra los fenómenos, despeja el camino, ayuda a encontrar la mejor manera de acercarse a las cosas. De andar.
La idea, herencia de un gran maestro, viene a cuento por el ambiente que compartimos en la más reciente tertulia “Hacia todos los vientos”, la número 11; y en la que la lucidez y el lirismo de Gonzalo Rojas centraron los intercambios.
El historiador y profesor Diego Mundaca, miembro del Comité Ejecutivo de la Cátedra que honra al poeta —en diálogo con la directora del programa académico, Dra. Mariela Fuentes Leal— rompió el hielo con un muy revelador panorama de los encuentros de escritores que Rojas convocó en las escuelas de verano de la UdeC entre 1958 y 1962; y que ya forman parte casi mítica de la historia cultural chilena y latinoamericana.
¿Cómo se generaron estas citas?, ¿en qué contexto?, se preguntó Mundaca. Y subrayó que el poeta trazó un método “para comprender Chile y América”. En precisas palabras del autor de “Contra la muerte”, un método para “vivir una averiguación polémica de las ideas culturales”.
La profesora e investigadora Alejandra Oyarce, por su parte, evocando su investigación de magíster, compartió con los presentes su mirada sobre la poética de Rojas, y la ilustró con piezas como “Zángano”, “Alegato” y “Transtierro”.
“Su obra es muy movediza, no es estática, los poemas aparecen, reaparecen. Hay un juego con la idea del aire y del viento: el viento es asociado al exilio y el aire a la poesía”, apuntó Oyarce. Asimismo, rescató del Premio Cervantes chileno su interés en dialogar con los jóvenes y su visión del siglo XXI, un tiempo de la “instantaneidad”.
El colofón del encuentro estuvo en la voz y la reflexión del poeta Juan Herrera, también docente e investigador. “Hay mala publicidad de la poesía —valoró Herrera—, aunque Chile sea una tierra de buenos poetas”. En su opinión, el trabajo de motivación hacia la lírica debe comenzar por compartir que esta “es música, es ritmo, es materia, y como materia pesa, se siente, suena…”.
El profesor de la UCSC invitó a despojarse de prejuicios y estereotipos para aprehender esta faceta del espíritu. Con la emocionada lectura de varios de sus poemas, como “LX” o “La borra de la yerba”, y con la respuesta aguda a preguntas de los participantes, abrió de cierto modo a los presentes las puertas de su propio taller creativo.
La convocatoria a encontrarnos nuevamente en septiembre acompañó el último café de la tarde. Los versos, quizá, quedaron tercamente en el aire. (J.A.L.)
Fotos: Fernanda Kristtal
Apoyo organizativo: Mauricio Torres, Ángelo Brito y Bárbara Cuevas.