Haciendo una simbólica ampliación al mural “Presencia de América Latina”, que ya atesoraba en el pliego que le entregó la rectora, Dra. Jacqueline Sepúlveda Carreño, al dar inicio oficial a su residencia, la poeta Consuelo Iturraspe visitó la Pinacoteca de la Universidad de Concepción, y se deleitó con la majestuosa obra.
Acompañada por la directora de la Cátedra Gonzalo Rojas, Dra. Mariela Fuentes Leal, y con la exhaustiva y atenta guía del curador Samuel Quiroga, Iturraspe disfrutó de la emblemática obra concebida por el artista mexicano Jorge González Camarena (1908-1984) con la colaboración de Salvador Almaraz, Manuel Guillén, Javier Arévalo, también mexicanos, y los chilenos Albino Echeverría y Eugenio Brito.
Otro momento singular de este primer recorrido por la institución fue el encuentro con la exposición de la Sala 1 (Tole Peralta): “Entre libros e imágenes: 100 años Bibliotecas de la Universidad de Concepción (1926-2026)”. La muestra, que conmemora el primer siglo de este corazón académico de la UdeC que son sus bibliotecas, atesora libros, archivos, objetos y obras de arte en armonioso diálogo. De tal suerte, que el arduo proceso de construcción del conocimiento y la sensibilidad artística, pilares de la casa de estudios, “cuentan” su historia de 10 décadas, en selectas materialidades.
Para dar un toque de “misterio” al recorrido, no faltó en esta sala el enigma, el cual llegó cuando el curador Samuel Quiroga mostró a las visitantes una pintura de Ernesto Kirchbach (Alemania, 1832 – 1880), que representa una escena dramática al parecer relacionada con una obra de Shakespeare; pero aún no precisada.
Pero sin duda el momento cúlmine de la visita fue cuando Quiroga detalló a las visitantes la historia, los simbolismos y la relevancia artística del insigne mural de González Camarena. Y, muy particularmente, cuando relató que la mujer representada en desnudo como imagen de América Latina es la chilena Alicia Cuevas, quien, muy veterana ya, vive en Yungay y ha sido reconocida en diversos homenajes.
Con la promesa de regresar a recorrer el espacio detenidamente, se despidió la poeta. Coronando el borde superior del mural, se divisaban los versos de Neruda: “Y no hay belleza como esta belleza de América extendida en sus infiernos en sus cerros de piedra y poderío y en sus ríos atávicos y eternos…”.